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Rosa Escarlata Clan de Hombres, Enanos y Elfos de Agon.
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Syd

Sexo:  Registrado: 12 Aug 2008
Edad: 25 Mensajes: 15
Estado: Offline
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Publicado: Fri Aug 15, 2008 3:00 am Título del mensaje: Las Dunas De Allandi (Capitulo I) |
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Bueno vamos a darle vida al foro Os dejo el primer capitulo de un relato que llevo tiempo escribiendo, espero que no os disguste mucho. Es un poco largo aviso. xD
Las Dunas De Allandi - Capitulo I
Las dunas de Allandi se extendían más allá de los ojos del joven Dhev-lin. Hacía más de un año que había partido de Gallas, la tierra de los fértiles prados, el lugar donde sus padres y los padres de sus padres habían habitado durante toda su vida, después de que la tierra de sus verdaderas raíces, Allandi, fuera arrasada por la segunda guerra de la primera edad de los hombres. Las antaño fértiles tierras, ahora eran gigantescas dunas inhabitables, desiertas. A lo lejos podía sentir perfectamente el poder maléfico erigirse en su inmensidad, el palacio oscuro, bastión del señor de la guerra Tükune. El año que llevaba de viaje se había desarrollado de manera bastante tranquila, pero sabía que este último tramo, sería otra cosa bastante diferente, solo necesitaba un par de semanas para cruzar el desierto de las dunas de Allandi, para llegar a la ciudad que estaba buscando si es que si padre tenia razón y existían tal región, pero por primera vez sintió cierta inseguridad, pues ya no podría contar con la magia que protegía Medium, la tierra que estaba dejando atrás, la tierra sagrada de los elfos. Creyó conveniente descansar esa noche, antes de comenzar a cruzar las dunas, dado que no le quedaban muchos víveres, así que observo el paraje en el que se encontraba en busca de algún árbol frutal, pues sabía que no encontraría nada de comer en los siguiente días. El joven Dhev-lin después de comer algunas frutas se tumbo al cobijo de alguno de los últimos arboles que aun quedaban a esas alturas del viaje, y descanso.
Entretanto soñaba, soñaba con las praderas hermosas de Gallas, con su hogar, con sus árboles y sus flores, con las preciosas ninfas que habitaban cerca, en las orillas del rio, recordaba las fiestas de la primavera que todos compartían cada mes de abril en toda la región. Soñaba en tiempos felices, antes de la segunda guerra de la cuarta edad de los hombres. Un tiempo de paz, que hacía más de dos años que había terminado. Al principio, la guerra era solo un ligero susurro en el aire, un rumor. Decían que Tükune, había bajado de su colina y estaba arrasando el Sur mas allá de las fronteras de Arbolea, y que pronto pondría sus ojos en las siete regiones de Arbolea: Doll, Servillas, Medium, Astallas, Loerium, Gallas y Veridium. En poco tiempo el rumor se convirtió en lamentos, y desde Astallas nos llegaban a Gallas cartas de auxilio, decían que la sombra de Tükune cada vez era más palpable, y que pronto empezaría la guerra. Entonces el consejo de Arbolea se reunió en la ciudad-fortín de Ehstar, en la región de Loerium. El consejo de Arbolea estaba compuesto por los máximos dirigentes de cada región, y por las personalidades más poderosas de la península. Después de la reunión de más de cinco de días, no se llego a ningún acuerdo, pues cada región miraba por sí misma. Así, y sin nada en concreto quedo el consejo, y cada uno de los dirigentes volvieron a sus regiones, y fueron muchos los que mandaron reunirse a sus generales mayores para prepararse ante una guerra inminente. Pero no fue así como obraron en Gallas, pues el rey, Astaron, El Recto, como solía llamársele, mando buscar a su hijo Dhev-lin, y le encargo la mayor de las responsabilidades que jamás un hombre podría tener, a la vez que el mayor honor que un rey puede conceder a un príncipe. Mandole llamar en cuanto entro por las doradas puertas del palacio real de Gallas, y cuando se encontraron a solas, le relato como cada uno de los reyes de sus países vecinos hacia oídos sordos a las advertencias que él les hizo sobre Tükune y sus bastos ejércitos de bestias. Le relato como Kerian, el rey de Doll había desechado cualquier opción de unir esfuerzos, pues según él, tiempo hacia que sus regiones se veían empobrecidas por culpa de la anterior guerra, y ninguno de los demás reinos hacíamos nada para intentar ayudarles. Y también le conto, como Reinasdo, dirigente vecino de Kerian, rey de Servillas, también se quejaba de la misma cosa, y como negose a firmar ningún tratado. Y de cómo los elfos y los enanos de Medium y Astallas, respectivamente maldecían a la voluntad débil de los hombres, tachándolos de necios barbaros, que ni tan siquiera viendo tan cerca su final eran capaces de apartar sus diferencias del pasado, y unirse para salvar la tierra de sus antepasados. También hablo el rey sobre Loerium, reino antaño de los hombres, hoy región habitada por elfos y humanos por igual, y de Veridium, tierra poco poblada, pero de sabiduría infinita, y de cómo sus respectivos reyes, el príncipe elfo Goleom, y el rey Thuiron, habían firmado un tratado entre ellos para aunar sus esfuerzos el día que la sombra de Tükune llegase al norte de Arbolea, y de cómo le ofrecieron a el mismo, firmarlo, pero no lo hizo sin embargo, pues un rey sabio, que ama su tierra, jamás firmaría un tratado que dejase de lado las otras regiones de la hermosa Arbolea. Y también le confesó que tenia la convicción de que Meduim y Astallas habían firmado un tratado igual, y de que seguramente Doll y Servillas también, y que entonces solo su tierra, la grandiosa Gallas, se hallaba sola en esta guerra.
Así el príncipe escuchaba atentamente y con la sabiduría que le habían dejado en herencia sus antepasados, comprendió de inmediato la preocupación, casi miedo, de su padre. Y después de que el rey terminase su relato, hubo un silencio prologando, que solo se quebraba con el sonido fragoroso de las antorchas, que en las paredes de la estancia, daban luz intermitente. Entonces fue el rey el que levanto su mano, como en cólera, y dictamino que su tierra no caería jamás en manos de aquel demonio venido del averno más atroz en los confines de la tierra. Y hablo entonces con estas palabras: “Jamás, jamás, juro que jamás dejare que mi tierra caiga en manos de aquel demonio. Necios los hombres que no ven el horror que nos depara el destino, y necios aquellos reyes, que teniendo en sus manos la unión poderosa de Arbolea, no hacen sino odios sordos. Por los dioses que amparan nuestras almas y por nuestros antepasados, no dejare que el palacio dorado caiga en manos demoniacas. Yo Astaron, rey de Gallas, hijo de la península de Arbolea, descendiente de la dinastía Lothar lo juro.” Y así, el príncipe Dhev-lin, miro a su padre con cierto temor, pues jamás en su corta vida había visto así al rey de Gallas, y aun sabiendo que era un hombre sabio, también conocía la rectitud que siempre había caracterizado a sus antepasados. Y así fue como el rey, escrutando los ojos de su hijo querido, comenzole a hablar de historias antiguas, tan antiguas que los hombre ya las habían olvidado o tomado como simples cuentos para asustar a los niños. Le relato como hacía mucho tiempo, antes de que el hombre fuera hombre, mucho antes de la primera edad, eran otros quienes dominaban la ahora fértil península de Arbolea. Unos seres anfibios, los Myuchanks, una raza extinta hoy pero que las viejas leyendas de las primeras edades hablaban ya sobre ellos. Eran unos seres arcaicos que vivían cerca de los grandes lagos de las ocho regiones, y que construyeron grandes fortines bajo la tierra, algunos de los cuales según decían aun existen, pero nadie, aunque hoy se tome a risa estas historias, ha querido ni tan siquiera buscar, por que encontrarlos seria dar veracidad a su existencia. Los seres de los lagos, como se les mentaba en algunos poemas antiquísimos, eran seres de la noche, de la oscuridad, adoradores de un dios maléfico, de nombres impronunciables, pero que en ocasiones se le ha escrito como Syi-Tn, o como Shi-Tan, pues decían las viejas profecías que su nombre era el eco de un susurro que provenía de otro mundo, y que solo los Myuchanks sabían como hacer para pronunciarlo. También le conto su padre al joven príncipe, como no se sabía muy bien porque, estos extraños seres desaparecieron una noche, en la cual la luna desapareció y el demonio que adoraban broto del agua de los lagos conjurándose en una forma terrible y castigo así a sus adoradores, engullendo sus cuerpos verdosos, y apoderándose de sus almas.
Al final del relato, Dhev-lin, estaba completamente horrorizado, temblaba de pavor al escuchar a su padre hablar de tales acontecimientos pasados, sus ojos creían ver en las zonas oscuras, donde la luz no alcanzaba, siniestras criaturas verdecinas, arrastrándose, con su cuerpo escamoso, húmedo, más bien gelatinoso, y tras ellos, la sombra de un demoniaco ser recién emergido de las aguas. Tardo un tiempo en recomponerse, y cuando estaba más tranquilo, preguntole a su padre que tenía que ver todo esto con la guerra y más aun, que tenían que ver estos seres de las aguas con Tükune. Pero su padre, el rey de Gallas, El Recto, estaba sumido en sus propios pensamientos, que por el semblante de su cara podian ser mejor dicho pesadillas, y su hijo no quiso molestarle mas, así que diose media vuelta y se encamino a salir de la habitación, cuando de repente el rey le hablo: “Hijo mío, tiempo inciertos nos han tocado vivir, y presiento que el fin de esta era esta próximo. En sueños, ancestrales reyes me han hablado, y no fueron palabras conciliadoras aquellas que tuve que escuchar, sin embargo no permitiré que el miedo invada mi alma y la de mi pueblo. Por eso debo encomendarte una tarea, la más honorable que jamás encomendé a nadie bajo mi cetro. He conocido de antemano, que el salvaje ejercito de Tükune se acerca por el sur, y que Allandi caerá pronto, pues las bastas extensiones desérticas no son buenas compañeras cuando te superan en número, sin embargo conozco un lugar al este, una ciudad-bastión que podría aguantar las embestidas hasta que yo sea capaz de convencer a los demás reyes de que debemos unirnos para luchar contra Tükune. La ciudad solían llamarla Srikan. Ve pues hijo mío, príncipe Dhev-Lin, y devuelve la esperanza a los que la han perdido tiempo ha, convence a las gentiles hombres de Srikan de que aguanten los ataques el suficiente tiempo para que nosotros podamos ayudarles. Te envió a ti en su auxilio pues así comprenderán que mi convencimiento es tal, que mando a mi propio hijo, así también como, por que eres el mejor general que tengo entre mis ejércitos y sabrás bien como dirigir la defensa. Oh dioses, que nefasto día tienen que llegar a ver mis viejos ojos, ver partir a un hijo querido a quizás su muerte, tiempos extraños corren, pues ningún padre debería encomendar misión tal a un hijo... Pero es deber nuestro, como hijos de reyes que somos, mantener el equilibrio en estas tierras... Ten cuidado hijo mío, pues aquella historia arcaica que antes te conté, no era en vano descrita, ya que he sabido que recientemente se han visto cerca del gran lago de Allandi ciertas criaturas extrañas, diría que diabólicas, y los que han conocido su corrupción cuentan que son fieles retratos de aquellos seres de los lagos que ya se relataban en viejos canticos en las primeras edades, así que te digo de nuevo hijo mío, ten sumo cuidado y si por famélica casualidad del destino te topases con alguna de estas criaturas, huye, pues su magia es tan antigua como poderosa y no existe en la tierra humano, elfo ni enano que pueda combatirla. Parte esta misma noche hijo mío. Recuerda honrar a los dioses, y ellos te asistirán.”
Recordando así, Dhev-lin las palabras de su padre, despertó y percatose de que pronto amanecería y tendría que seguir su camino, y cruzar parte de las dunas de Allandi, hasta llegar a la ciudad de Srikan. Por ello, se arrodillo y pusose a orar, recitando todos los rezos que había sido capaz de memorizan en su corta vida, pues las tierras de Gallas, y sus habitantes siempre se habían caracterizado por su gran devoción y eran innumerables sus oraciones, tanto que en toda una vida jamás ningún hombre podía aprendérselas todas. Y mientras lo hacía, acordose del relato de su padre, y pedía en sus oraciones asistencia contra los seres abominables que decían habitar en aquellas tierras infértiles. Y entonces en mitad de un cantico que había aprendido cuando era niño, sintió como un viento casi corpóreo se levantaba en el horizonte, en la dunas, y como levantaba a su vez torrentes gigantescos de arena, y una voz susurrante cruzo el inmenso desierto. Pero no pudo comprender su significado, sin embargo en su interior, en su mente se fueron fraguando letras, y de repente viose a si mismo repitiendo un nombre, aquel horrible nombre: Syi-Tn. Y no pudo con su propia turbación, y cayó al suelo de bruces lloriqueando como un niño.
Apenas unos minutos después la calma reinaba de nuevo en el paraje, y el joven príncipe se levanto, y mirando a su alrededor pensó que lo acontecido minutos antes no podía haber pasado, y quiso olvidarlo, para poder seguir su camino, pero en lo más profundo de su ser, sabía que su destino estaba marcado y que aquellas voz jamás le abandonaría. |
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Ilore

Sexo:  Registrado: 19 Jul 2008
Edad: 22 Mensajes: 44
Estado: Offline
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Publicado: Tue Aug 19, 2008 9:13 am Título del mensaje: |
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Me gusta tu relato, si señor!!! XDDDD El hecho de que los personajes hablen una especie de "castellano antiguo o arcaico" me parece genial, le da mucha vida al relato.
Quizá sea complicar demasiado que el propio relato esté también escrito en algunas partes en ese castellano arcaico, yo escribiría todo en castellano actual excepto, cmo he dicho los dialogos, que así están estupendos.
Una cosa que no acabo de entender, o que al menos no me convence: ¿por qué el rey no se alió con los otros dos pueblos que sí lo aceptaban? en el relato se dice que es porque no acepta ver a su tierra dividida, y o están todos juntos, o nada, pero ¿no sería eso al final un suicidio? vamos, es lo que me parece a mí, que debería aceptar la alianza, y despues intentar unir a los demás pueblos. Aunque también es cierto, que si permanece solo, se mantendría neutral a las alianzas y serían más convincentes sus argumentos. Solo son ideas mias...XDDD
Vamos, que está muy bien!! XDDD
Un saludo
Ilore _________________ "¡Llegada es la hora soldados de La Rosa Escarlata! ¡Os ata un juramento, dadle ahora cumplimiento! ¡¡por el Imperio, y Agon!! ¡en marcha!" Etharien, jinete del clan La Rosa Escarlata |
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Yoshihiro

Sexo:  Registrado: 02 Sep 2008
Edad: 15 Mensajes: 42
Estado: Offline
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Publicado: Thu Sep 04, 2008 12:23 am Título del mensaje: |
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Me recordo a cuando escribia fic's en otros foros porque no tenia juegos sin pasar y no se me ocurria alquilar X_X bueno ese es otro tema...
Me ha gustado mucho el relato al igual que a Ilore me ha gustado el efecto castellano antiguo... solo faltaria el detalle de que siguieras escribiendolo XP
Salu2 ^^ _________________ ¿Y tu tienes algun hobby?
-Si, las mujeres y la caza.
-Aja, y que cazas.
-Mujeres. |
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Nurican
Sexo:  Registrado: 21 Nov 2008
Edad: 14 Mensajes: 3
Estado: Offline
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Publicado: Fri Nov 21, 2008 3:24 pm Título del mensaje: |
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Esto.... teniendo en cuneta que tendras sobre unos 20 años..... ¿De donde sacaqs el tiempo para esbribir ese ladrillo?!?!?!
Porcierto es muy bueno
Un saludo _________________ http://img185.imageshack.us/img185/3567/darkfallblasphemerjf0.jpg
(entrad al link que el HTML esta desactivado xD) |
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